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La Búsqueda de Visión

Elegí hacer la gran prueba cerca del portal que atravesaban los Hopi para hacerse guardianes de la Tierra, portal que conecta el infra-mundo con el mundo superior.
Aquí comenzó mi implicación con las tablas de piedra sagradas del Clan del Fuego. Señales proféticas me indicaban que había llegado el momento de hacer saber al mundo que los Hopi no habían abandonado su responsabilidad de guardianes. Era necesario que se mostraran las tablas que representan el título de guardián en la oficina del gobierno de Santa Fe, en Nueva México.

Las instrucciones cósmicas de los Hopi alertaban de la “calabaza llena de cenizas”, la bomba atómica. Dicen que la liberación de su energía es la señal de que ha llegado el momento de que la Humanidad regrese al Orden Natural, de que no podemos ir más allá utilizando nuestra capacidad para penetrar en el Gran Misterio a menos que queramos destruirnos.

Se enviaron exploradores Hopi en la Cuatro Direcciones para encontrar la “casa de mica” y entregar el mensaje del Regreso. Habrían de hacerse cuatro intentos (“cuatro llamadas”) antes de la entrega. La “casa” resultó ser el edificio de las Naciones Unidas en Nueva York.

Ya se hicieron más de “cuatro llamadas” pero ninguna tuvo respuesta. El Abuelo David Monangue era el encargado de la entrega y decidió no seguir intentándolo. Pero aún había que hacer un intento más en Santa Fe, Nueva México.

EEUU y México habían firmado un tratado en Santa Fe para transferir la tierra Suroeste a EEUU. Este tratado declaraba que los Hopi no formaban parte de él y que habían de ser honrados como Pueblo Soberano. Pero, como todos los tratados que EEUU hizo con los Nativos Americanos, también este se incumplió.

Así, cuando en 1990 el “nuevo orden mundial” mostró su poder abiertamente en el Oriente Medio, esta fue la señal para los Hopi de que había que hacer la “última llamada” en Santa Fe. Otra señal fue cierta hierba medicinal de purificación que habría de dar flores amarillas en invierno, cosa que hizo.

Los Hopi tenían que mostrar ahora en Santa Fe que el Gran Espíritu les había otorgado el Título de la Tierra en forma de las Tablas de Piedra. Era hora también de enseñar al mundo los tratados firmados en papel.

Así que el destino me encargó la tarea de establecer la conexión Hopi con Santa Fe. Todo fue bien y a nuestro regreso a tierra Hopi cayeron nieve y truenos.
Pero aquí no acabó todo. Después de esta misión “se desencadenó el infierno” también para mí. ¡Había comenzado la gran prueba!

Supe que había llegado el momento de que examinara mi alma en profundidad y decidí hacer una búsqueda de visión de cuatro días en un cañón determinado. Al entrar en el lugar de la búsqueda había en el camino una “Culebra Toro”. Los Hopi dicen que esta culebra, aunque no es venenosa, es más peligrosa que ninguna otra. Si te muerde… ¡te seca el alma!

El camino era estrecho. Tenía que pasar a pocos centímetros de la culebra o dar un gran rodeo. La culebra estaba colocada de una forma extraña, recta como un lápiz y no se movía. Su cola apuntaba en la dirección por la que yo acababa de llegar.

Llevaba conmigo una bolsa con harina de maíz Hopi para hacer bendiciones. Me acerqué a la culebra y esparcí algo de harina sobre su cola. La culebra seguía sin moverse, pero noté una ligera vibración en la punta de su cola. Sentí confianza y pasé a unos 20cm de ella. Se enroscó y dio la vuelta mirando justo en dirección contraria. Di cuatro pasos más y, al mirar hacia atrás, la Culebra Toro, guardiana del cañón, se había ido.

A mitad de camino encontré tres plumas de Halcón de Cola Roja. Una de la cola, una del ala y la tercera del pecho. Estas dos señales serían mi enfoque durante los siguientes tres días. La culebra representa la Tierra y el Halcón representa el Cielo. Estas señales me llevaban al punto de encuentro, el Corazón, lo vi mucho más claro al cuarto día de la búsqueda.

Al amanecer del cuarto día encontré un lugar cerca de un manantial. Tenía conmigo una Sonaja del Corazón Único con cincuenta semillas de maíz blanco Hopi. Dispuse una tela como altar y coloqué sobre ella las tres plumas de halcón. Me sentía cómodo con un batik de Java a la cintura pero me embargaba una energía indefinida.

Tuve la visión, a través de una Red borrosa, de dos caminos que se separaban, mostrando que todo estaba interconectado. Esta Unidad se oscureció cuando miré hacia el camino de la izquierda. Si elegía esta dirección, se me prometía gran poder y autoridad para convertirme en el dictador del mundo. Como condición tenía que obedecer todas las órdenes, sin importar lo corruptas que fueran.

Entendí entonces el gran sufrimiento de la humanidad. Vi los traumas de los soldados americanos en Vietnam que se vieron forzados a hacer cosas horribles. Pude ver la trampa en la que se encontraba la humanidad y me di cuenta de que la Llave que abriría esta prisión global sólo podía encontrarse en el Camino de la Derecha.

Entonces miré hacia el camino de la derecha y vi que era difícilísimo de andar. Una vez elegido no habría vuelta atrás, o el suicidio o seguir adelante. Pero completarlo significaría la liberación del mundo de su prisión auto-impuesta haciéndose así la paz mundial una realidad física.

Pude ver en el Espejo mi falta de confianza en el Ser Supremo interno. ¿Dónde estaba mi valor? Me sentía desesperado y pedí ayuda llorando. Intuitivamente cogí la Sonaja del Corazón Único y vacié su contenido conforme oí una voz decir: “escucha el silencio”. Y así hice mientras agitaba la sonaja vacía mirando al Sol Naciente.

Entonces…me di cuenta de que la Unidad entre el Sol y mi Corazón, su Unión sería la que abriría el Portal de la Libertad. Entrando en el reino de nuestro Ser Supremo romperíamos el conjuro de la auto-opresión y de la auto-negación. Recuperé el coraje y afirmé mi compromiso de servir a la Creación para siempre. Decidí empezar a andar por el Camino de la Derecha.

Mientras agitaba la Sonaja vacía, la pluma del pecho del Halcón de repente se elevó posándose en la parte de arriba de la sonaja. Agité la sonaja locamente pero la pluma no voló, estaba pegada. ¿Cómo podía ser esto? Me acerqué a mirar y vi que en la base de la pluma había carne y sangre, que la había hecho pegarse. ¿Qué tipo de magia era esta? ¡La pluma había cobrado vida! La mancha de sangre en la sonaja aún se podía ver tiempo después, convenciéndome de que no habían sido alucinaciones mías.

¿Por qué había volado la pluma de Halcón hasta la sonaja, el Portal? La única respuesta que tuve era que quería que la metiera en la sonaja -que mi Corazón había de hacerse “ligero como una pluma” y elevarse para hacer la Conexión de Corazón con Todo lo que Es. Así que metí la Medicina de la Pluma del Corazón en la Sonaja del Corazón Único, preparada para su uso en el Camino de la Derecha. Ahora tenía que demostrar que podría hacerlo. ¡El primer paso era el próximo!

Dejé allí todas mis pertenencias, incluyendo mi cartera, carnets, ropa y zapatos. Lo único que conservé fue la tela de cintura de Java y la Sonaja del Corazón Único. Hice una caminata de 30Km, primero sobre piedras cortantes y calientes, luego en la noche del desierto, fría como el hielo… a veces mis pies sangraban más que si hubieran pisado un matorral de espinas. En todo momento pensaba en mi decisión.

Al final volví a acampar y me quedé cuatro días meditando si realmente podría responder a mi compromiso para siempre. Decidí recoger todas las pertenencias que había dejado atrás, que eran las herramientas para ir más allá del “paso uno”. Todas mis cosas estaban allí.

Después fui a los Picos de San Francisco a ofrecer la Sonaja del Corazón Único al Gran Espíritu. Momentos después de haberla colocado en un lugar especial en la cima de la montaña, un Halcón se posó a menos de un metro de mí, a la izquierda. Nos miramos durante un momento y voló trazando tres círculos por encima de mi cabeza para marcharse después en dirección a tierra Hopi. Este momento de verdad ha sido el mayor regalo de mi vida!

Regresé a Flagstaff, a 150Km al suroeste de Tierra Hopi. Mi futuro padre adoptivo Hopi, Titus Qomayumptewa, me esperaba allí para decirme que volviera a Tierra Hopi a cuidar el campo de maíz. Nos abrazamos y lloramos de alegría.

Categorías:Kalaitaka (Diario)
  1. marzo 22, 2011 a las 22:58

    Gracias corazón único

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